miércoles, 5 de noviembre de 2014

Velocidad de Ajuste del Precio del Petróleo

Al repasar los fundamentales de mercado ofrecidos por los especialistas en relación a la abrupta baja del precio del petróleo, esta ausente una explicación sólida en relación a la fuerte velocidad de ajuste, sobre todo considerando que es un mercado cuyas condiciones de oferta o demanda no han sido trastocadas por alguna perturbación grave e inesperada (tal como un embargo, inestabilidad geopolítica, una perturbación tipo Lehman Brothers o una guerra), y que por lo tanto, se esperaría una corrección más suave. No obstante, revisando la historia reciente, hemos tenido un episodio de naturaleza temporal con un ajuste a la baja inclusive a una mayor velocidad a la ocurrida recientemente, aquí los dos episodios citados con sus respectivas velocidades:  

Agosto/Octubre, 2014: US$1.49 por semana promedio menos respecto semana previa.  Precio inicial: US$102.19. Precio final: US$81.29. 

Abril/Junio, 2012: US$1.72 por semana promedio menos respecto semana previa.  Precio inicial: US$103.52. Precio final: US$80.21.

En aquella ocasión se citaron un deterioro en la evolución reciente económica global y de sus perspectivas de dinamismo en el corto plazo. Ninguna perturbación de oferta. Hoy se citan una combinación de factores de oferta (Revolución energética de EUA y conducta de mercado de Arabia Saudita) y de demanda (deterioro en las perspectivas de crecimiento reciente y esperado de Asia y Europa). 

En aquella ocasión, dos trimestres después, el precio volvió a sus niveles originales -estacionarios alrededor de 100 dólares-. Ello a pesar de que el entorno macro no tuvo una mejoría significativa, de hecho se trastocó aún más.  

Así que, a pesar de los argumentos vertidos por los analistas recientemente, usando la historia como guía, en esta ocasión no sería descabellado observar una corrección a sus niveles más cercanos a los originales respecto a los observados hoy; es decir, cercanos a US$100 en los próximos nueve o doce meses. 

Habría que esperar, ver algún catalizador, tal como un invierno más crudo de lo anticipado, o un pequeño incidente geopolítico. 

Fuente: Datos del Departamento de Energía de Estados Unidos. Cotización del Petróleo: Precio Spot del WTI. 






viernes, 24 de octubre de 2014

Regla Taylor una Herramienta Útil en Tiempos de Normalización Monetaria

Un marco adecuado para conjeturar la dirección que podría tomar la tasa fijada por la Reserva Federal (Fed) es la que provee las llamadas reglas de Taylor 1/. Las cuales son dependiente de los datos: como se ha expresado la Fed en relación al derrotero de su actuar en los próximos meses: dependiente de la evolución de la información económica. En particular, dependiente de las señales disponibles que indiquen el desempeño de la actividad económica y la inflación respecto a su potencial de crecimiento, en el primer caso, y respecto al objetivo de inflación, en el segundo caso. En este sentido, la reserva federal pretende una tasa anual de inflación de alrededor de 2 por ciento y procura que la actividad económica tome un ritmo que le permita absorber el exceso de trabajadores disponibles para ocuparse, muchos de los cuales se perdieron durante la pasada Gran Recesión (2008-2009). 

En los últimos años, la actividad económica había incorporado de manera muy lenta el exceso de trabajadores disponibles en el mercado laboral. No obstante, en meses recientes la corrección se ha ido intensificando. Llevando la tasa de desempleo de su economía por debajo del 6 por ciento. Un nivel más cercano a las condiciones de pleno empleo. Esto ha cambiado la balanza a favor de cambiar gradualmente las condiciones monetarias profundamente expansivas hacia la normalización, es decir, hacia niveles positivos, por arriba del 2 por ciento. De ahí la inestabilidad financiera. 

Al hacerlo así, retirar el estímulo, se pretende reducir los riesgos de un desbordamiento de su principal indicador objetivo: la inflación. Ya que, como la evidencia empírica sostiene, estrechez del mercado laboral incrementa las probabilidades de generar inflación. Además, debido a una lección aprendida recientemente (durante el mandato de Greenspan), hay sospechas de que dichas condiciones monetarias expansivas están incrementando los riesgos sistémicos, en particular, la creación de distorsiones en las valuaciones de mercado de los diferentes activos financieros (bonos y acciones). 

Así, el analista curioso tendrá que utilizar al pendiente de la evolución de la inflación, actividad económica y mercado laboral, en sus vertientes intertemporales (expectativas y evolución reciente) para tener una opinión más educada respecto la trayectoria que pueden tomar las tasas de interés de referencia. En particular del timing de la decisión. 


1/Para más detalles de las reglas de Taylor: http://www.dictionaryofeconomics.com/article?id=pde2008_T000215&edition=current&q=taylor%20rule&topicid=&result_number=1


sábado, 11 de octubre de 2014

Really: Hoy es Diferente

La crisis de fines de 2008 fue para Estados Unidos la peor desde la Gran Depresión en la década de 1920. Y debido a nuestra integración con ese país, la crisis constituyó la prueba de estrés para comprobar si el andamiaje institucional y de políticas creadas a partir de la crisis de 1995 había tomado la dirección correcta. Y a la luz de lo sucedido se puede concluir lo siguiente:

1. El sistema financiero del país está asentado sobre bases que inhibe la formación de problemas sistémicos internos. 
2. El tipo de cambio flotante sirve como una valvula que libera el estres en las placas tectonicas que el país comparte con el sistema financiero global. 
3. La disciplina fiscal en conjunto con las instituciones diseñadas para garantizar la independencia del banco central, fortalecen el sistema inmune que lucha contra la inestabilidad financiera de origen externo y también aprovecha los periodos de bonanza. 
4. No obstante lo anterior, se descuidaron la medidas para fortalecer las fuentes de crecimiento. internos. Es decir, se consolidó la subordinación de nuestro desempeño económico al de Estados Unidos. 

Los cuatro puntos anteriores se intercalan para soportar el hecho de que "This time is different": Un eventual ciclo alcista de las tasas de interés de la Fed conduciría a un incremento mucho más moderado en las tasas de interés del país, respecto a lo observado durante 1994. Es decir, tenemos una posición de fundamentos más galvanizado. Lo anterior, no quiere decir que no hay que tener precaución frente a un ciclo de astringencia crediticia. Punto considera en el tercer aporte en la temática. 

viernes, 10 de octubre de 2014

Manual del Banquero Central

La más reciente edición del Manual del Banquero Central indica que en ausencia de vulnerabilidades en el sistema financiero, el banquero central se debe concentrar en conjeturar respecto al crecimiento economómico versus su potencial, concepto denominado como brecha del producto. Y también, y con una mayor ponderación, estar atento a la desviación de la inflación observada respecto a la tasa de inflación de su preferencia. Y, como nota al pie, el manual dice que en el caso de economias más pequeñas como la mexicana, es indispensable que la baquero preste atención a las tasas de interés de las principales economías a nivel global, so pena de generarle más mal que bien a su propia economía. México, debe estar atento a lo que dice la Fed.

Frente a un Ciclo Alcista de Tasas de Interés: This Time is Different



Desde 2008 las condiciones monetarias, impuestas por los bancos centrales del mundo, han sido históricamente bajas. Incluso algunos países en vías de desarrollo, de la periferia como México, han podido aplicar una política monetaria muy en tándem con las economías avanzadas. 

Así, México tiene una tasa de interés de referencia del 3 por ciento -menor a la tasa de inflación promedio observada en el país durante este año. Esto ha generado, por ejemplo, que las familias de tasas de interés en la economía, en particular aquellas del sector productivo, alcancen niveles de un dígito: un outlier en la historia económica reciente del país.

Esto, la novedad de tasas de interés bajas, y los episodios históricos de reversión de las tasas de interés bajas -retiro de los estímulos monetarios-, han puesto en alerta a muchas empresas cuyos niveles de endeudamiento son elevados y a tasas de referencia flotantes. 

Y no es para menos la inquietud, ya que si la evidencia empírica, la historia, es la que guía las estrategias financieras de las empresas, entonces si hay razón para preocuparse y ocuparse. Basta con referirse a la crisis de 1994-95, en aquel momento  los cetes a 28 días escalaron de 10.5 por ciento en enero de 1994, a 48.6 por ciento en diciembre de 1995, lo cual fue la razón fundamental de la quiebra del sistema financiero nacional. 

No obstante, "this time is different", tópico de la siguiente entrega, la cual procura demostrar que la historia no siempre es buena consejera y que debemos de tener un marco de análisis para poder analizar, en el día a día, hacia donde pueden ir las tasas de los próximos meses, y así tomar la mejor decisión en materia financiera. 




jueves, 16 de mayo de 2013

La Gran Estabilidad y La Gran Inestabilidad en el Sur del País

En general, la década de 2000 fue propicia para observar condiciones de convergencia regional en México. Al complementar de manera creciente al crecimiento económico del país la demanda interna –es decir, al motor de las exportaciones se le sumo componentes internos de la demanda agregada. Para el caso del sureste del país tres factores fundamentales jugaron a su favor: (1) integración económica global; (2) beneficios de la estabilidad macroeconómica, y (3) mejores condiciones de gasto público en las entidades federativas. Vamos por partes.


1. Integración económica global  


La economía del sur tiene una exposición, muchas veces subestimada, a la economía global. De manera creciente, en sincronía con la integración económica del país al resto del mundo, la demanda a la oferta agregada de la región está determinada de manera exógena; por lo tanto, incide de manera más franca sobre los sectores económicos comerciables –es decir, la agricultura, la minería, la ganadería, la silvicultura, la manufactura, y los servicios turísticos-. Dicho contexto ha causado que la volatilidad de la demanda se amplíe.


Ciertamente entramos en general, como país, a una era de gran estabilización en las variables macroeconómicas a partir de la década de 1990 –con dos grandes interrupciones: 1995 y 2009-; no obstante, para el sur del país en particular, en posible que se ingresó a un era de gran inestabilidad. Por citar un ejemplo, la mayor importancia de la industria turística en la región, por la apertura y consolidación de destinos en Quintana Roo y Oaxaca, dieron como resultado que las pautas dinámicas en el crecimiento económico fueran más inestables –debido a la regularidad empírica de la mayor elasticidad de la demanda por los servicios turísticos-. Y también, para apuntalar esta idea, sucedió en la ganadería y en la agricultura, la cual por el esquema de apoyo gubernamental que descansaba en reducir el riesgo de precio a los productores, el cambio de paradigma en el apoyo al campo condujo que la agricultura y ganadería se volviera una actividad más riesgosa.


No obstante lo anterior, la primera década del tercer milenio resultado muy favorable. A pesar de la gran recesión de 2009. Ahondo más al respecto en otra intervención.

lunes, 6 de mayo de 2013

La Próxima Gran Divergencia: Segunda Parte.


Es pertinente comentar, después de algunas discusiones con algunos colegas a los cuales les he compartido este planteamiento, que este ensayo acerca de los grandes episodios de convergencia y divergencia desde la década de 1960 del sureste del país, tiene un intensión meramente normativa, una descripción del fenómeno sin mediar un aspecto positivo; es decir, no pretende invitar a concluir si está bien, o está mal, si es adecuado o inadecuado el desarrollo. Simplemente, en términos normativos, describir en síntesis el proceso histórico, y aventurarme a jugar a adivinar la trayectoria que podría tomar el dínamo económico del sureste versus el resto del país de ahora a una década adelante, sobre todo considerando cómo se está configurando la política energética del país actualmente y la ola de inversiones en el sector automotriz en el centro y norte del país.

Después de esta digresión, vemos que la economía mexicana experimentó, desde finales de la década de 1980 una transformación estructural de un mal logrado proyecto que se distinguió, entre otras cosas, en la elevada y franca presencia del estado en las actividades económicas del país; reflejado, por sólo rememorar algunos ejemplos, en la exclusiva del estado en la producción y suministro de energía (CFE  y Pemex), los servicios financieros, y de las empresas proveedoras de servicios de telecomunicación (telégrafos y Telmex). Como bien sabemos, el camino alterno fue seguir el sendero más o menos delineado en el denominado consenso de Washington, el cual dicta el siguiente decálogo:

1. Disciplina del gasto público.
2. Re-orientación del gasto desde subsidios indiscriminados hacia actividades productivas como la salud, la enseñanza educativa e infraestructura.
3. Reforma fiscal encaminada a ampliar la base imponible y a mantener tipos marginales moderados.
4. Liberalización financiera.
5. Tipo de cambio flotante.
6. Apertura comercial.
7. Liberalización de la inversión directa extranjera.
8. Privatización de empresas públicas.
9. Des-regulación (eliminación de barreras a la entrada y salida en los mercados de trabajo y de productos).
10. Derechos de propiedad garantizados.

Esta clase de reformas fueron iniciadas durante la gestión de Miguel de la Madrid, y galvanizados por Carlos Salinas. Teniendo una huella regional: El TLCN, la reforma cumbre. El tratado de libre comercio contribuyó de manera importante al desarrollo diferenciado a través de las regiones, como Messmacher concluyó:

"El estudio realizado encuentra que la convergencia estatal en el producto per cápita ha sido muy limitada durante los últimos treinta años [...] Además, se ha observado un incremento en términos absolutos de la dispersión del producto per cápita entre estados. [L]os estados del norte del país han crecido más que los estados del centro y sur. Esta es la evidencia más definitiva en términos de un efecto regional diferenciado del TLCAN". (http://goo.gl/m03pr).

De esta manera, la reforma cumbre, la integración comercial de Mexico con Canadá y Estados Unidos, benefició al norte del país. En adición a lo anterior, la re-orientación del gasto público para cubrir más las funciones básicas del estado, que se sumó a la apuesta de ordenar el balance fiscal y sobre todo la defectuosa política energética -la cual no gozó la apertura a la inversión privada como en otros sectores de la economía; únicamente experimentando una reingeniería organizacional (Ley para Petróleos Mexicanos y sus Subsidiarias, 1992)-; condujo a que la economía del sureste tuviera menos factores de ímpetu económico. Así, desde la primera mitad de la década de 1990 hasta inicios de la década de 2000, cuando el modelo de exportación tuvo su rol más decisivo en la economía nacional, la economía del sur experimentó serios rezagos que únicamente la política de asistencia social y algunos outliers -como el desarrollo de Cancún-, atenuaron las diferencias.

También es oportuno señalar un asunto que no es menor, los cambios efectuados en este período que afectaron al sector agropecuario, debido a su incidencia sobre el combate a la pobreza. Las reformas consistieron, fundamentalmente, en alterar el régimen de propiedad (reforma del Artículo 27), que permitió derechos plenos a los tenedores de las 'concesiones'  ejidales; abrir el mercado agrícola nacional a los mercados internacionales (capítulo VII del TLCAN), lo cual incrementó una mayor y gradual interdependencia internacional en la formación de precios agropecuarios internos, y se cambió la estructura de subsidios (Procampo), de una estructura de subsidios indirectos (créditos blandos, precios de garantía, comercialización de los granos básicos por parte del gobierno, etc.) a un esquema de subsidios directos, principalmente una transferencia monetaria anual.

Los resultados favorables esperados fueron exiguos, en el sentido, por ejemplo, de que la reforma del artículo 27 iba a dentar  a los nuevos propietarios antes carentes de tierra -premisa muy bien trabajada por Hernando De Soto Polar-. No obstante, no se observó mejoría generalizada en las siguientes dos décadas. Hubo dos razones determinantes que afectaron al despegue del sector agropecuario: Primero, la crisis económica de 1994-1995 cuyos efectos adversos consistieron con la interrupción del crédito, falta de inversión y retardo en la natural reposición de la infraestructura agropecuaria -principalmente hidráulica-, incremento del precio de la maquinaría y equipo, y otros bienes de capital para el sector que afectó particularmente a los productos agropecuarios no comerciables, y una fuerte caída real en las transferencias públicas al campo.  Y segundo, un fenómeno global, que consistió en una fase bajista dentro de los super ciclos en el precios de los productos agrícolas tropicales que dominó la década de 1990, el cuál se recuperó hasta  alrededor de 2002 (http://goo.gl/H6CMo). Este fenómeno global desmoronó aún más intensiones de inversión en el campo.

De esta manera, aún cuando la transformación que experimentó la economía del país durante la segunda parte de la década de 1980 y primera mitad de 1990 tuvo importantes implicaciones en todo el país, para el sureste del país implico que su sendero de crecimiento bajara durante el período. No obstante, después, un conjunto de factores favorecieron un cambio de tendencia, aunque posiblemente temporal, a partir de alrededor del año 2002, tema del siguiente apartado.